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El Robocoach: un agente de cambio ¿pre-programado?

Creado por: Iván Jiménez @Ivanni_Simons

Me sorprende ver la cantidad de Agile Coaches que existen en el mercado. Un rol que aún es muy nuevo en México está tomando mucha popularidad (aunque hay muchos falsos profetas que dicen ser Coaches cuando solo saben de Scrum y Kanban, ah, ¡y están certificados!). En este post voy a desmitificar algunas creencias que hay respecto a este rol tan importante para que las empresas puedan lograr una verdadera transformación ágil.

Lo que el Agile Coach es:

1.- Un agente de cambio para las empresas. Parte de conocer el negocio y cómo operan las cosas para, tomando como punto de partida esto, diseñar la estrategia (proceso y equipo de trabajo) para la transformación ágil.

Una vez diseñada esa estrategia, es el principal encargado de ver que se esté usando Agile al interior de la empresa (se puede apoyar de un grupo de personas para esto).

2.- Un coach y mentor. Si parte del equipo del cliente necesita reforzar sus habilidades blandas (soft skills) el Agile Coach es el primer apoyo para esto. Por ello, el Agile Coach debe tener una empatía fuera de esta tierra. Y es que la empatía va mucho más allá de ponerse en el lugar del otro. Hay que pensar, sentir, respirar como la otra persona.

Si alguien del equipo necesita habilidades algo más técnicas (hard skills) el Agile Coach puede apoyar, si tiene esas habilidades. Pero si no las tiene, debe hacer un levantamiento de esa necesidad con la empresa, para que la persona pueda recibir el entrenamiento necesario.

3.- Un punto de apoyo. El Agile Coach no opera solo. Se debe apoyar de la oficina de proyectos, área de procesos, comité de cambio (o alguna otra área similar) para que el cambio pueda trascender y llegar directamente al ADN de la empresa. Por ello, hay un apoyo mutuo entre el coach y alguna de las áreas antes mencionadas para que Agile pueda funcionar.

4.- Es el encargado de dar el Health-check de la transformación ágil – Debe tener el contexto de lo que está pasando con el proyecto de transformación de la empresa. Ya sea que es solo un Agile Coach, o varios, deben tener el contexto de lo que está pasando con los equipos y dar un estatus transparente.

5.- Es neutral – Un Agile Coach debe ser un agente externo a la organización. El sesgo que puede sufrir al ser una persona al interior de la empresa, y peor aún, si adicional a este rol debe jugar otros 3, ¡no queda tiempo para ser Agile Coach!

Lo que un Agile Coach NO es (los 5 anti-patrones):

1.- Un ser despiadado sin sentimientos- También conocido como el “Robocoach“. Este tipo de coach se manifiesta cuando quiere ocupar la Agilidad “según el libro” y no permite modificaciones algunas (transformando la belleza del método de la Agilidad en una metodología prescriptiva).

Si las reuniones diarias duran 15 minutos 10 segundos, es algo imperdonable para el Robocoach y escala a las  y personas con dirección indicando que “son unos descuidados y no hacen la Agilidad como el libro manda”.

No tiene empatía, parece que no come y solo ocupa el conjunto de herramientas y de libros que en su empresa le facilitaron para la misión. Algunos, incluso, lo llaman “El Teminacoach” (Nota adjunta: ¡cuidado también con las empresas que quieren recetarle a sus clientes una medicina universal que cura todo en 7 días!).

2.- El coach que se entromete en todo pero nada ayuda – También conocido como el “Agile Roach“. Tal cual la palabra dice, es como una cucaracha que va a todas las juntas, mete las antenas en todos los proyectos pero no ayuda, incluso, incomoda a los que lo ven llegar porque solo capta información para armar el mitote con la oficina de proyectos.

3.- El Scrum Master “experto” – Aquella persona que se certifica en Scrum, lee 2 libros de Kanban, va a un hackaton (considerando eso como saber de Extreme Programming) y ¡listo! Tiene la trilogía de la Agilidad, ya puede ser Agile Coach.

Este tipo de coach, al momento de las situaciones donde debe manejar la empatía para temas de coaching y mentoring y para las adaptaciones a la agilidad, se queda frío y/o da recomendaciones nada adecuadas.

4.- El agile couch – Meramente un mueble. Decora la oficina, saben que está ahí. Pero no sirve de mucho.

5.- El Scrum monster – El más peligroso de todos. Es aquella persona que toda su vida ha comandado y supervisado (muy Manager 1.0) a base de promesas de recompensa, terror psicológico, látigos afilados y dolor.

Se apoya del poder que le da la Agilidad para ejercer dolor ágil sobre su equipo, transforma planes tradicionales en intentos de sprints (crea la “cascada ágil”) y se muestra “empático” con los superiores pero maltrata a su equipo de proyecto. ¡Cuidado con esta persona! Si lo ves, aléjate lo más rápido que puedas y cuéntaselo a Agile Academy.

 

Hay diferentes caminos para poder ser un Agile Coach, pero van mucho más allá de solo saber Agilidad. Se trata de tener los ojos bien abiertos, empatizar, conocer de innovación, saber manejar transformaciones ágiles de forma humanizada (Management 3.0 y Human Change Management), tener herramientas y dinámicas a la mano, seguir aprendiendo, devorar libros, asistir a conferencias y talleres de agilidad… bueno, es una labor muy compleja pero absolutamente satisfactoria.

¿Quieres ser Agile Coach? Puedes serlo. Solo que tu nivel de compromiso, preparación y presencia debe ser mucho más allá de lo que el libro y el certificado que cuelga en tu habitación puede dar.

Imagen del post diseñada por kjpargeter / Freepik
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